Archivo mensual: agosto 2012

Una perrita héroe, Tolstoi, un chofer de micro y una revolución en un ascensor

“Love in an elevator”
– Aerosmith

Perrita héroe salvó a sus 10 cachorros de un incendio

Una historia conmovedora y que muestra que los animales muchas veces nos dan una lección con sus acciones. En Temuco una perrita salvó a sus cachorros recien nacidos de morir quemados, luego que un incendio afectara la casa en donde vivía. [leer más]

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Hoy el chofer de la micro -al llegar al paradero- dijo a todos los pasajeros: “Que tengan un buen día y un mejor fin de semana”… ese pequeño gesto bastó para generar un cambio en el ambiente, a veces ayudar a que este mundo sea un mejor lugar no cuesta tanto:

 “Recuerda que solo hay un momento importante y es Ahora. El momento actual es el unico sobre el que tenemos dominio. La persona mas importante es siempre con la persona con la que estas, la que esta delante de ti, porque quien sabe si tendras trato con otra persona en el futuro. El proposito mas importante es hacer que esa persona, la que esta junto a ti, sea feliz, porque es el unico proposito de la vida…”. – Lev Tolstoi [Leer relato completo]

Patch Adams y la “revolución en el ascensor”

“A menudo decimos ‘yo soy sólo un profesor, o un gásfiter, qué podría aportar yo para cambiar al mundo’. La cosa más revolucionaria que puedo decirles es esto: todo ser humano que quiera esa revolución de amor y cuidado sobre los demás puede tomar esa decisión personal desde que sale de su casa en la mañana hasta el momento en que regresa. Cada minuto en un espacio público, siempre es posible ser universalmente amistoso y un celebrador de la vida. La revolución se hace cuando tú te comunicas de otra manera con la gente que se sube contigo a un ascensor. ¿Te has dado cuenta de que la gente no se mira, se esquiva dentro de un ascensor? Haz la prueba de saludarlos efusivamente, con una sonrisa de oreja a oreja; o de hacer una broma. Esos gestos que son gratuitos, que no requieren inteligencia ni entrenamiento especiales, que no cuestan dinero son más difíciles de hacer que cualquier otra cosa, porque uno tiene que salirse del ‘yo’.

‘Yo… y mi vida tan dura.’ ‘Yo… que estoy envejeciendo.’ ‘Yo… que tengo cáncer.’ ‘Yo… que soy muy bajo.’ ‘Yo… que no soy tan bueno tocando el violín.’ ‘Yo… y el café que derramé en esa camisa.’

Todo ese ‘yo’ debe quedar guardado en una repisa, para que ‘tú’ salgas. Tú, el ciudadano; tú, la mujer que fuiste golpeada anoche por tu marido, que se ve porque estás en el ascensor con un ojo amoratado. Tú, el hombre de negocios que pensaste que tenías un trabajo seguro, pero acaban de decirte que la empresa en Estados Unidos redujo los trabajos en Chile y te despidieron. Tú, pobre persona que acudió a los servicios de ayuda social para decir ‘tengo cuatro niños, me puede ayudar con lo que sea’. Tú no sabes quiénes son los que están en el ascensor, si ganaron la medalla olímpica o perdieron el empleo, porque ninguno de ellos tendrá el coraje de decir ‘yo necesito tu amor en este momento, necesito tu buen humor, necesito tu buena disposición’.

Si es que tú dices ‘en cada momento público yo voy a ser amoroso con todos y un celebrador de la vida’… entonces tú eres Cristo, tú eres Buda, tú eres Whitman, tú eres María cuando entras en un ascensor. ¿Sabías que un niño puede entrar a una sala llena de asesinos y de gente perversa y jugar con ellos desinhibidamente, con su ternura y su amor, y que ese milagro ocurre porque ellos todavía no han sido introducidos en el amor por el dinero?'”. [leer entrevista completa

 
Que tengan un buen día y un mejor fin de semana!

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Proyecto Zombi: 01. Una invitación inesperada

NOTA:

Desde los clásicos zombies de George A. Romero, pasando por los zombies chinos vampiros hasta los zombies-nazi-hombre-lobos, muchos cerebros han sido devorados y el curso de la historia ha hecho que el apocalipsis zombie parezca cada vez menos irreal y quizás hasta necesario… si es que no está ocurriendo ya, metafóricamente hablando por supuesto… o tal vez no…

Proyecto Zombie es un experimento de situar la amenaza zombie en Chile. Una distopía escrita a varias manos.

¿Quieres colaborar? Deja tu mensaje.

“A nivel militar, una invitación a un cumpleaños es una orden…”
-Eleuterio Fernández Huidobro

Era una mañana como cualquier otra en la tranquila Ottawa, cuando el profesor Robert Smith? se alistaba para acudir al Departamento de Matemáticas de la universidad donde debía impartir un seminario sobre el uso de modelos matemáticos en la investigación científica. Había abandonado Australia hacía varios años pero aún conservaba un marcado acento que en un lugar como Ottawa -punto neutro entre el inglés y el francés-, resaltaba todavía más debido a su timbre grave que retumbaba en los pasillos de la facultad.

Smith? era delgado, gustaba usar sweaters y llevar el pelo largo. Excéntrico, irreverente y dotado de humor negro –como lo describían sus colegas- había publicado una serie de artículos académicos y no tanto, como sus ensayos sobre una serie televisiva británica de ciencia ficción de culto. Todos los años la foto de un joven Smith? ridículamente disfrazado de uno de los personajes de la serie se transmitía viralmente vía correo electrónico entre los alumnos de primer año.   El profesor llegó a la universidad en su pequeño auto rojo. Se dirigía al salón del seminario cuando un hombre de traje oscuro y elegante salió a su encuentro.    – ¿Profesor Smith?

– Sí, soy yo –respondió extrañado.   – Necesito que me acompañe –dijo amablemente pero dando a entender que no era una sugerencia-, se ha producido una situación delicada y puede que sus conocimientos sean útiles.

– ¿Seguridad nacional?   – No exactamente, ya le explicaremos.

El profesor trataba de entender cómo un hombre de ciencia podía dejarse convencer tan fácilmente mientras aquel sujeto con aspecto de guardaespaldas lo acompañaba hasta una limosina negra estacionada afuera del edificio. Ambos entraron y se acomodaron en los amplios asientos traseros. Un hombre gordo que parecía veterano de guerra jugaba con un encendedor.

  – El 12 de enero de 2010 –comenzó a decir abriendo una delgada carpeta-, a las 21:53 UTC (16:53 horario local) Haití fue golpeado por un terremoto de magnitud 6.9 en la escala Richter, el terremoto más severo del país en 200 años. El epicentro del temblor fue cerca de la capital Puerto Príncipe. El número de muertos estimado llegó a más de 300.000 personas y más de 1 millón quedaron damnificados. ¿Qué sabe usted de la situación en Haití profesor?

– Bueno… es un país de extrema pobreza donde pareciera que todo está por hacer, el terremoto tiró abajo lo poco que habían logrado levantar y desde ese momento han estado recibiendo ayuda extrajera…

– Mmmmm – murmuró – ¿Y sobre la situación sanitaria? ¿Qué sabe de eso?

– ¿Debería saber algo?

– Mmmmm –volvió a murmurar y luego se quedó en silencio pensativo-. ¿Es usted el profesor Robert Smith?

– Sí, ya se lo dije a su guardaespaldas.     – No es un guardaespaldas.

– Pues lo parece… de hecho me recuerda a…

– …al agente Smith de Matrix, ya lo sé –terminó de decir el que parecía ser guardaespaldas.

– Pero si es igual – exclamó-.

– Lo mismo pensé yo cuando lo vi –dijo riendo el veterano-. Pero pasemos a lo que nos convoca. La situación actual en Haití sigue siendo muy precaria y persisten los altos índices de enfermedades como el VIH, tuberculosis, infecciones respiratorias, meningitis, cólera, tifoidea y enfermedades de diarrea. Una mierda… literalmente. Sin embargo, algo ocurrió tras el terremoto y aquí es donde entra usted.

– Sigo sin entender nada y ni siquiera sé bien quiénes son ustedes…

– Mi nombre es Les Waite y mi compañero es Ben Dover… Somos miembros de una agencia de investigación de enfermedades infectocontagiosas  –dijo mostrando una identificación-, trabajamos de forma particular además de asesorar a distintos gobiernos cuando se nos solicita. Hemos investigado parásitos cerebrales, neurotoxinas, virus de agresión, neurogénesis, nanobots, etc., pero lo que ocurre en Haití es algo distinto, una enfermedad –si es que se le puede llamar así- curiosa, por decir lo menos. La gente está asustada, hablan de historias folklóricas, verdaderos cuentos de vieja, y las tropas de ayuda no saben bien qué hacer. Hemos leído sus antecedentes y sus artículos y queremos que vaya a estudiar la situación, haga una evaluación y nos ayude a desarrollar una cura. Irá con el mejor equipo, será acompañado por uno de nuestros mejores investigadores y contará con protección militar.

Waite no le dio tiempo para responder y simplemente le entregó la carpeta junto a una tarjeta de presentación con un número telefónico. Tenía hasta las 9am del día siguiente para decidirse.

 – ¿Y si decido no aceptar?   – Le haremos una oferta que no podrá rechazar –dijo el gordo veterano encendiendo un cigarro-…

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