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La chica que no tenía facebook

Era la chica 100% perfecta para mí como en el cuento de Murakami, como la Maga para Oliveira. Ese fue mi primer pensamiento. ¿El segundo? Obtener información básica y construir su perfil a través de búsquedas en internet. Tenía su nombre (nombre y apellido), algunos hobbies, una banda preferida, una dirección de correo electrónico, 2 películas, profesión y lugar actual de trabajo. Lo suficiente para conocerla a fondo. Quién necesita cartas astrales, lecturas de tarot o una cita (con todo lo que ello involucra en términos de tiempo y costo) si se puede tener la ayuda de las redes sociales y los buscadores.

Primer intento: obtener detalles de perfil vía Facebook. Resultado: fallido.

Segundo intento: seguimiento a través de Twitter. Resultado: fallido.

Tercer intento: información laboral y anexa vía sitios laborales (Linkedin, etc.). Resultado: fallido.

Cuarto intento: investigación de gustos vía YouTube. Resultado: fallido.

Quinto intento: análisis de comentarios en la web (diarios on-line, blogs, foros, etc.). Resultado: fallido.’

not foundSi es que ella existe en internet es un verdadero fantasma… ¿o acaso habré perdido mis habilidades de cyber investigador privado amateur? Tenía su e-mail, podía escribirle, quizás invitarla a salir y tener un encuentro cercano de algún tipo con todo el riesgo de daño emocional que ello implica. ¿Plan B?

–> Continuará

 

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“La Pianiste”, el precio de la compañía y la puerta del sexo hacia nuestras zonas oscuras entre Schubert y Schumann

El fin de semana  vimos con Andrea “La Pianiste” (2001) del director Michael Haneke. Este post nace allí.

“Mozart es un milagro. ¿Y qué es Schubert? Un sufrimiento, un dolor, un desgarro…”.
– André Comte-Sponville

“Mis obras son hijas de mi conocimiento y mi dolor (…)
Me siento el ser más desgraciado y más miserable del mundo…
Sin alegría y sin amigos, mis días se marchan…”
– Franz Schubert

“La melancolía, en Schumann, no es ese estado ligero, dulce, casi agradable que a veces es en Mozart y a menudo en Schubert.
La palabra, en su caso, adquiere su sentido psiquiátrico: el de una psicosis, de un encierro, de un hundimiento suicida”.
– André Comte-Sponville

“La pianiste” es la adaptación al cine de la novela homónima (Die Klavierspielerin) de la escritora austríaca Elfriede Jelinek, dirigida por el alemán Michael Haneke (Funny Games; Caché; Das Weiße Band/La cinta blanca).

Sinopsis:

“Erika Kohut es una profesora de piano. Su fuerte son Schubert y Schumman, pero no alcanza el nivel de un concertista. Está acercándose a los 40, vive con su madre, una mujer dominante (un auténtico vampiro psíquico) con quien mantiene una compleja relación de amor-odio. Tras escucharla tocar en un concierto privado, el joven Walter Klemmer se propone conquistarla. Erika lo trata fríamente hasta que una carta cambiará el juego invitándolo a sus fantasías. ¿Cómo responderá a su invitación? ¿Cuál es el poder del sexo sobre nuestros sentidos y facultades?”. [imdb, wiki]

“Humor negro, violencia, fantasías sexuales… una caja de Pandora cinematográfica y un recurso de aprendizaje”.

Existen muchos puntos de análisis en esta película, como por ejemplo:

  • La relación madre-hija:

“En el abrazo agobiante de su madre, Erika muere mentalmente”. [wiki]

  • Los límites entre la cordura y la locura:

Klemmer: Mírelos. ¿Cree usted de verdad que les importan los beneficios de la enfermedad?
Erika: ¿Ha leído Adorno en “Fantasía en C Major de Schumann”? Habla de sus crepúsculos. No es el Schumann que todos se imaginan, despojado de la razón, sino justo antes. Una fracción antes. Sabe que está perdiendo la cabeza, le atormenta y se aferra por última vez. Es estar preparado para saber lo que significa la pérdida de sí mismo antes de estar completamente abandonado.
Klemmer: Diría que es usted una buena profesora.
Erika: Gracias.
Klemmer: Habla de esas cosas como si fuesen suyas. Es raro. Y creo que lo sabe.
Erika: Schubert y Schumann son mis favoritos, eso es todo. Desde que mi padre murió completamente loco en el asilo de Steinhof no es muy difícil hablar del crepúsculo de la mente, ¿no es así?

La enseñanza de la música -que recuerda el ambiente plasmado en The Black Swan- o la imposición de un destino por parte de los padres a sus hijos.

La Pianiste no es una película fácil de recomendar ni agradable de ver en el sentido del típico cine de entretención, más bien sigue la línea de títulos como Festen o Irreversible, que difícilmente nos dejan indiferentes. Es una obra que causa un profundo extrañamiento (“modo de proceder en el lenguaje literario que tiene como fin el de dar una nueva perspectiva de la habitual visión de la realidad”).

Mi enfoque con el arte es siempre encontrar la relación de la obra con mi propia vida, desafío que aumenta mientras más alejado para estar el tema de nosotros. ¿Qué tiene que ver una mujer estoica y severa como una diosa eterna, fría y distante, que mantiene una verdadera guerra civil interior en la cual se confunden la dominación, la sumisión, las fantasías sexuales, los pasiones extremas y la búsqueda del amor conmigo? Esta es una pregunta para el lector.

Walter encarna el arquetipo del héroe que busca liberar a Erika, la mujer víctima de su sufrimiento y sus fantasmas, que quiere evitar que caiga en el abismo de la locura y desea traerla de regreso al mundo “normal”. Pero en el proceso aparecen los demonios internos que incluso despertarán en él.

¿Hasta qué punto cedemos o estamos a ceder por el otro en una relación? Dice la Biblia:

 “El amor es sufrido… Todo lo sufre, todo lo cree,  todo lo espera, todo lo soporta”.

Si pensamos en la relación de Erika y Walter, la cita anterior calza perfectamente, sin embargo, algo parece fuera de lugar. El problema ocurre porque es difícil que del encuentro de dos ser humanos con sus locuras surja un amor perfectamente saludable y porque normalmente lo que llamamos amor es una mezcla de apegos, frustraciones, proyecciones y sentimientos altruistas que a veces se usan para justificar cualquier cosa (ej.: la madre que asesinó a su hija por “amor” a su nueva pareja).

La Pianiste es una invitación a explorar nuestras zonas más oscuras que se hallan bajo aquella apariencia superficial de que “éstá todo bien”, cuando la verdad es que estamos desfragmentados por dentro e impulsos ocultos nos recorren como napas subterráneas.

“…no hay nada más dañino para una auténtica relación que LA PASIÓN. El asado se hace con las brasas, el fuego lo quema… y una relación es igual, se construye sobre el día a día (…) No se paga cualquier precio por la compañía, por ninguna, por buena que sea”. (No sos vos, soy yo)

La Pianiste (película completa)

Schubert – Piano Trío N°2, II

Schubert – Sonate en La Majeur D.959 2eme mouvement – Brendel

Banda sonora de La Pianiste

Recomendado: Los ensayos sobre Schubert y Schumann de André Comte-Sponville en su libro “Impromptus

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